Polémica por neozelandesa embarazada que pidió ayuda a talibanes
El gobierno de Nueva Zelanda defendió este lunes sus estrictas normas de entrada en el país para prevenir la pandemia de Covid-19, después de que una periodista embarazada denunciara que no podía regresar a su propio país y tuvo que pedir ayuda a los talibanes al tener visado para vivir en Afganistán.
"Entiendo que quería volver en una fecha específica y que funcionarios la contactaron para pedir más datos poco después de mirar su solicitud", afirmó Chris Hipkins, ministro para la respuesta contra el Covid-19, quien negó que no hubiera espacio en los centros de cuarentena para viajeros con circunstancias especiales, ante la denuncia de la periodista Charlotte Bellis.
Bellis dimitió en noviembre de su trabajo en Al Jazeera tras descubrir que estaba embarazada. Tuvo que abandonar Catar, su país de residencia, donde es ilegal estar encinta sin estar casada, por lo que se trasladó a Bélgica junto a su pareja, el periodista belga Jim Huylebroek, pero sin visado para quedarse el tiempo suficiente para dar a luz (sale de cuentas en mayo) y sin poder volver a su país por las restricciones fronterizas anticovid.
"Cuando los talibanes te ofrecen, a una mujer no casada y embarazada, un refugio, sabes que la situación se ha descontrolado", comentaba Bellis, que está en Afganistán a la espera de poder regresar a su país.
Hipkins alegó que los funcionarios invitaron a Bellis a modificar su solicitud de entrada de emergencia, recordó que ha recibido asistencia consular desde que regresó a Afganistán en diciembre y defendió que las estrictas normas han permitido a Nueva Zelanda controlar la presión hospitalaria durante toda la pandemia.
La polémica ha suscitado críticas contra la rigidez de las normas del país, que tiene sus fronteras cerradas desde marzo de 2020, pero también ha provocado críticas a la propia Bellis y a los talibanes por el trato de favor que ha recibido en Afganistán. EFE
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