Rita Cetina Gutiérrez vuelve al espacio público; CODHEY acompaña homenaje a su legado feminista
En el marco del natalicio de la educadora y feminista yucateca Rita Cetina Gutiérrez, la colectiva
“Ya no somos invisibles” realizó la develación de una placa conmemorativa en el inmueble
donde la maestra vivió sus últimos años, en el Centro Histórico de Mérida, como parte de una
iniciativa para reivindicar la presencia y memoria de las mujeres en el espacio público.
La actividad se llevó a cabo en el predio ubicado en la calle 59 número 461, inmueble que
actualmente alberga el Bar Latino. Esta representa la séptima placa colocada por la colectiva en
distintos espacios y recintos de la ciudad para reconocer a Rita, mujer que marcó la historia de
Yucatán.
Durante el evento se destacó el legado de Rita Cetina Gutiérrez como pionera de la educación
para niñas y mujeres, así como una figura fundamental del feminismo en México. Integrantes de
la colectiva señalaron que estas acciones buscan devolver a las mujeres el lugar que les
corresponde en la historia, la ciudad y la memoria colectiva.
La primera placa fue colocada el 8 de marzo de 2022 en el Teatro José Peón Contreras, en
Mérida. Con esta nueva intervención en el Bar Latino, ya suman siete placas conmemorativas
instaladas por la colectiva.
La Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán (CODHEY) se sumó al respaldo de
esta iniciativa. La presidenta, María Guadalupe Méndez Correa, asistió como invitada especial y
ofreció un mensaje en el que reconoció la labor de la colectiva en el rescate y reivindicación de
la historia de las mujeres yucatecas.
“Qué honor ser parte de este momento histórico”, expresó la ombudsperson al agradecer a las
integrantes de la colectiva por permitirle participar en la develación de la placa.
En su discurso, destacó que Rita Cetina “fue mucho más que una brillante poeta y maestra; fue
una arquitecta del feminismo en Yucatán”, al recordar que en el siglo XIX desafió las limitaciones
impuestas a las mujeres mediante la fundación de “La Siempreviva” en 1870, considerada la
primera escuela laica para niñas en el estado y vinculada a la primera revista científica y literaria
editada por mujeres en México.
La presidenta de la CODHEY subrayó que la educadora yucateca abrió camino para que las
mujeres accedieran a la ciencia, el arte y la vida profesional, y afirmó que muchos de los
derechos y espacios que hoy ocupan las mujeres en Yucatán fueron sembrados por su visión.
Asimismo, reiteró el compromiso de la CODHEY para respaldar iniciativas ciudadanas que
promuevan la memoria histórica, la igualdad y los derechos humanos de las mujeres.
“Que esta placa sirva como un recordatorio permanente para las futuras generaciones: aquí
vivió una mujer que cambió la historia. Que su nombre siga siendo, como su gran obra, una
siempreviva en la memoria de Yucatán”, concluyó.
Por su parte, Jimena de los Santos Alamilla, autora del libro Rita Cetina Gutiérrez e integrante
de la colectiva, recordó que “un día como hoy, hace 180 años, nació una niña que tuvo un gran
sueño: aprender y enseñar a otras mujeres que, como ella, querían conocer más del mundo que
las rodeaba”.
Explicó que el barrio de La Mejorada ocupa un lugar trascendental en la vida de Rita Cetina,
pues fue ahí donde nació en 1846 y donde, en 1870, fundó junto a otras mujeres el proyecto “La
Siempreviva”, que incluía una escuela para niñas, una sociedad literaria y de beneficencia, así
como una revista escrita por mujeres. También señaló que en ese mismo sitio, donde
actualmente se encuentra el Bar Latino, la educadora vivió sus últimos años.
Jimena de los Santos destacó que la historia mantiene una deuda con Rita Cetina, maestra y
escritora cuya trayectoria apenas comienza a ser reconocida en mayor medida. Señaló que,
aunque en los últimos años su nombre ha sido colocado en distintos espacios y más mujeres se
han dedicado a investigar y difundir su vida y obra, es importante recordar que en la última etapa
de su vida no pudo disfrutar del descanso y tranquilidad que merecía tras más de tres décadas
dedicadas al magisterio, la literatura y el periodismo.
Añadió que, como muchas mujeres que lucharon contra las limitaciones impuestas por una
sociedad que no las reconocía plenamente como ciudadanas, Rita Cetina vivió sus últimos años
aquejada por una enfermedad derivada del estrés y las presiones laborales. Además, enfrentó
incertidumbre económica debido a la falta de un pago justo para ella y sus colegas maestras, así
como obstáculos institucionales que minimizaban la capacidad de las mujeres para dirigir y
enseñar.

También recordó que la educadora no recibió la pensión que le correspondía pese a sus más de
30 años dedicados a la enseñanza.
Durante el evento, María Teresa Herrera Albertos compartió una anécdota transmitida por la
maestra Aide Osorno Medrano, quien fue vecina de Rita Cetina en el barrio de San Juan.
Relató que, según contaba Aide Osorno, en la casa de Rita Cetina se reunían distintas figuras
intelectuales de la época. También recordó una experiencia ocurrida cuando Aide era alumna del
Instituto Literario de Niñas y realizó un dibujo de una profesora, lo que provocó que fuera
llamada por Rita Cetina, directora del plantel.
“‘Aide, estoy contemplando tu obra de arte, pero tengo que castigarte’, le dijo Rita Cetina”, narró
María Teresa Herrera Albertos. Como castigo, la educadora pidió a la joven permanecer cinco
minutos observando su dibujo. Sin embargo, según la anécdota, Aide no pudo soportar el
momento, pues las lágrimas no la dejaron continuar.
Rita Cetina es una figura fundamental para las mujeres yucatecas y para la historia de la
educación en México. La labor que realiza la colectiva “Ya no somos invisibles” al visibilizar y
rescatar su legado representa un esfuerzo importante para mantener viva la memoria histórica
de las mujeres. Sin embargo, aún queda trabajo por hacer para que más personas conozcan la
magnitud de su aportación a la educación, la literatura y la lucha de las mujeres en Yucatán.
Foto: Codhey